Es una mentira

Es una mentira decir que este mundo no se mueve con ciencia y tecnología, pero también es mentira pensar que con ellas encontraremos la felicidad.

Es preciso

Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones.

La religion

La religión explica los miedos del hombre, la ciencia descubre las verdades de la naturaleza, la ciencia es para valientes.

El hombre

El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.

No tenemos

No tenemos que poner límites a la ciencia sino al uso que hacemos de ella.

En los momentos

En los momentos de crisis solo la imaginación es mas importante que el conocimiento.

Latest Articles

Fotografian un asteroide con una cola de un millon de kilometros

Con una extraña forma de «x», su resto de escombros mide casi tres veces la distancia de la Tierra a la Luna
El asteroide P/2010 A2
Al contrario que los cometas, los asteroides no suelen tener cola, pero existen algunos que expelen polvo a medida que viajan a toda velocidad por el espacio. Astrónomos han fotografiado uno de ellos, la extraña roca denominada P/2010 A2, y han descubierto algo sorprendente. Su cola es mucho más larga de lo que se creía hasta ahora. Mide un millón de kilómetros de longitud, casi tres veces la distancia que existe entre la Tierra y la Luna.

La cola del cometa, la línea que divide la imagen en dos
Las imágenes, que fueron tomadas con una nueva cámara óptica de gran campo del telescopio WIYN, de 3,5 metros, en el Observatorio Nacional de Kitt Peak en Arizona (EE.UU.), revelan una cola gigantesca que se extiende más allá de los campos de visión del instrumento.

El asteroide P/2010 A2 -llamado así por el año de su descubrimiento- fue visto por primera vez por científicos de la NASA. Imágenes del Hubble revelaron que tenía una estructura inusual. A primera vista, el objeto, que se encuentra a más de cien millones de kilómetros de la Tierra, parece un cometa, pero su núcleo está cortado bruscamente en la parte trasera, lo que le da una forma de «x», un aspecto muy extraño que los científicos no habían visto antes. Probablemente, la roca sufrió una colisión con otra hace poco, unos tres años y medio, según los científicos.

Corriente de meteoros
Este evento dio lugar a partículas o filamentos de polvo y grava de pocos centímetros de que se distribuyen en una cola en forma de tubo y que seguramente fueron expulsados por el núcleo del objeto, de 140 metros de diámetro. Dado que las órbitas de la Tierra están en el mismo plano que estos desechos, se observa una línea o una estructura en forma de cola. Con el tiempo, estas partículas, bajo la atracción gravitatoria del Sol, formarán una corriente de meteoros alrededor de nuestra estrella. Estas corrientes son lo que vemos como «estrellas fugaces» cuando la Tierra las atraviesa. Los restos de eventos como estos contribuyen a la nube de polvo, llamada halo zodiacal, que se extiende a lo largo de nuestro sistema solar.

Además, se da la circunstancia de que los científicos relacionan este asteroide con el grupo de rocas conocido como «familia Flora» del que surgió la que puso fin al reinado de los dinosaurios hace 65 millones de años.

La teoria del Big Bang vuelve a ganar

Astrónomos resuelven una importante discrepancia sobre la más famosa explicación del origen del Universo
Los astrónomos estudiaron la composición de litio en viejas estrellas   
Según la teoría clásica, el Universo en que vivimos comenzó hace unos 13.800 millones de años con el Big Bang, una gran explosión de la que, además de la propia materia, surgieron también las leyes físicas que la rigen, incluidos el espacio y el tiempo. No todos los científicos están de acuerdo con esta hipótesis, aunque es sin duda la más aceptada. Ahora, un equipo internacional de científicos ha venido a reforzarla. A través del telescopio de 10 metros del Observatorio Keck en la cima del Mauna Kea, Hawaii, uno de los más potentes de la Tierra, ha descubierto que los momentos justo después del gran estallido ocurrieron tal como predice la teoría. El hallazgo, descrito en la revista Astronomy & Astrophysics, elimina una discrepancia importante que ha preocupado a los físicos durante dos décadas.

Uno de los problemas más importantes de la física y la astronomía era la inconsistencia entre los isótopos de litio previamente observados en las estrellas más viejas de nuestra galaxia, que sugería niveles unas 200 veces mayores de litio-6 y entre tres y cinco veces menos de litio-7 de lo que predice la teoría del Big Bang. Es decir, la cantidad de los «ingredientes» cósmicos no coincidía.

El equipo, dirigido por Karin Lind, de la Universidad de Cambridge, ha demostrado que estos datos eran erróneos. Los análisis empleaban varias simplificaciones que daban lugar a falsas detecciones de isótopos de litio. Utilizando observaciones de estrellas antiguas con el telescopio de 10 metros del Keck, los astrónomos han confirmado que no hay ningún conflicto entre su contenido en litio 6 y 7 y las predicciones de la teoría estándar, restaurando así el orden en nuestra teoría de los inicios del Universo.

Radiación cósmica
El descubrimiento de que el Universo se expande por Edwin Hubble en la década de 1920 y las observaciones posteriores sugieren que el Cosmos nació hace 13.800 millones años en el evento llamado Big Bang. Las observaciones fundamentales que lo corroboran son la radiación cósmica de microondas y las abundancias químicas de los elementos ligeros que se describen en la teoría del Big Bang.

Los investigadores dicen que su estudio ha sido posible gracias al gran poder de recolección de luz del Observatorio Keck, que les ha permitido observar las estrellas «con una composición más 'virgen' que cualquier estudio anterior». El trabajo es, con todo, muy exigente. Una sola estrella se debe observar durante varias horas para reunir suficientes fotones. La modelización de estos datos también es muy ardua. Los datos deben ser analizados con sofisticados modelos de atmósferas creados por el equipo en 3D e incluyen cálculos complejos que se ejecutan durante semanas en potentes superordenadores.





Los hijos de los Medici sufrian de raquitismo

Una alimentación deficiente y una vida casi enclaustrada condenaron a los descendientes de los gobernantes de Florencia a la enfermedad ósea
El pequeño Don Filippino, con su madre Juana de Austria, en un retrato póstumo     
El craneo de Don filipino
Felipe de Médici (Florencia, 1577-1682) tuvo una corta y triste vida. El hijo pequeño de Francisco I de Médici y Juana de Habsburgo-Jagellón, el único varón tras una serie de niñas -algunas muertas en la infancia-, estaba destinado a disfrutar del poder, la influencia y la riqueza de su familia, impulsora del Renacimiento, pero apenas tenía cuatro años cuando también dijo adiós al mundo. Don Filippino, como le apodaban en la corte con cariño, tenía un hinchazón en el cráneo. Un nuevo estudio de los huesos del niño ha revelado que sufría una deficiencia de vitamina D, lo que le provocó raquitismo.

No era el único. El análisis de los esqueletos de nueve vástagos de los Médici del siglo XVI, pequeños desde recién nacidos a los 5 años de edad, muestra que tenían raquitismo, lo que causa que los huesos se vuelvan blandos e incluso se deformen. Los restos de ocho de los niños aparecieron enterrados en una cripta de la famosa Basílica de San Lorenzo de Florencia en 2004. El noveno estaba en una tumba cercana. El examen de los huesos mostró que seis de los pequeños tenían señales claras de la enfermedad: los huesos de piernas y brazos aparecieron curvos, posiblemente al doblarse cuando trataban de gatear. El pobre Don Filippino tenía un cráneo ligeramente deformado a causa de este mal, una deformidad que se aprecia en un retrato de la época de Giovanni Bizzelli que se ve en la Galería de los Oficios en Florencia.

En niños ricos
El raquitismo se previene fácilmente por el consumo de alimentos como huevos y queso y por pasar cortos períodos de tiempo bajo la luz solar, lo que desencadena la producción de vitamina D. La enfermedad se asocia generalmente a la pobreza y la vida en ciudades muy contaminadas con poca exposición al Sol. Pero los niños Médici eran ricos. Para entender por qué tenían esta enfermedad, investigadores de la Universidad de Pisa, según publica la web de Nature, analizaron los isótopos de nitrógeno que se encuentra en el colágeno del hueso, lo que refleja la principal fuente de proteína en la dieta. Encontraron que la mayoría de los niños no eran destetados hasta los 2 años, de acuerdo con la costumbre renacentista. Según textos históricos, la leche materna solo se complementaba con papillas de pan y manzana. Con esa dieta, la ingesta de vitamina D era escasísima.

Para empeorar la cosa, los niños pasaban la mayor parte del tiempo en interiores y vestidos con amplios ropajes, así que apenas les daba el Sol. Incluso los recién nacidos tenían raquitismo. Los investigadores creen que se debe al exceso de maquillaje que llevaban sus madres o a que parieran un gran número de hijos.